Primero se está en el suelo, se es normal, terrestre. Se es igual a todos. Entonces se necesita serse cuatro. Ese es el punto por el que se comienza. Posteriormente se necesita una Columna, Un Obelisco. Dicha Columna U Obelisco debe llevar escalones para poder treparlo. Escalones como tablas transversales, sujetadas todas ellas, muy bien, con cuerdas que van haciendo rombos entrelazados, abrazando a la Columna U Obelisco. Teniendo lista la Columna U Obelisco con sus escalones como tablas transversales, se escala en línea vertical, utilizando para esto, de la Columna U Obelisco: sus tablas o escalones; y de la persona: sus pies y sus manos. Haciendo un buen concierto de dichas herramientas, se puede llegar hasta la parte superior de la Columna U Obelisco. Si se es el primero en subir, al llegar a la parte superior no habrá nadie esperando. Si se es el último, al llegar a la parte superior habrá ya todos los demás voladores esperando.
Estando todos los cuatro en la parte superior de la columna se recargan después en ella. Para tal efecto se necesita haber instalado una especie de escalón cuadrangular alrededor de la columna, y otro escalón más grande arriba. Se hacen entonces nudos fuertes como un pez o como aire frío, y se empieza un bullicio de cuerdas siendo enredadas, anudadas, acomodadas y estudiadas, las cuales sujetarán los pies de cada volador, siendo la Columna U Obelisco quien sujetará a éstas. Entonces se esperará a un quinto que subirá al igual, pero que será el músico. Tocará: a) Una flauta de pico de perforación triple que deberá ser de carrizo y b) Un tambor pequeño de doble parche. La flauta será los trinos de las aves en el monte y el tambor será la voz del trueno, la réplica de los dioses. Empezará así una música pequeña de aves, truenos, dioses, cuerdas, trajes, aire frío y música pequeña. El quinto volador se quedará un momento haciendo esa música, la cual pasará por entre los trajes, se colará por las flores de los adornos, jugará con las piedras y con los hilos que componen todo, y acaso hará vibrar todo ello. Los cuatro voladores deben pensar cosas como qué alto está, qué pasaría si se rompiera la cuerda, qué se sentirá hacer esto por primera vez, qué se sentirá morir sin hacer esto alguna vez, para dónde queda mi casa, qué estarán celebrando donde se ven esos fuegos de artificio a lo lejos, o cuántos clavos tiene mi bota. Estos pensamientos, no forzosamente deberán estar en orden ni ser todos ni los únicos. Sólo deben cumplir con una única condición: que duren, todos ellos, exactamente la misma cantidad de tiempo antes de lanzarse al vacío de cabeza en el mismo instante que los otros tres voladores.
Entonces todo comenzará a girar y a brillar. Todas las cosas del mundo comenzarán a hacerse más grandes, nítidas, ruidosas y cercanas. Pero todo estará al revés. Se estará en una paz silenciosa y rotacional que lo mueva todo. Se estará en el centro de un cilindro iluminado, lleno de ciudad, de mundo. Un cilindro que contiene todas las cosas que hay, pero que está siendo servido. Todas las cosas que hay se comportan como un líquido muy viscoso que va cayendo por las paredes del cilindro. El movimiento será a) traslacional, en una órbita circular compartida por todos los voladores y b) rotacional, sobre el propio eje demarcado por la cuerda que un tiempo fue parte del bullicio allá arriba, en el pasado. Bullicio de cuerdas que al final se fue haciendo líneas rectas para poder demarcar el eje rotacional de cada volador. Exactamente al mismo tiemppo que el líquido viscoso de la existencia toca el horizonte, los voladores tocan ese líquido viscoso que se ha convertido ahora en todo el mundo. El horizonte divide las mismas cosas que hace un segundo, pero ahora lo hace al revés, es decir, como lo divide toda la vida para las personas comunes. Y al final de todo, se está en el suelo, se es normal, terrestre. Se es igual a todos. Y se es cuatro aún.
Estando todos los cuatro en la parte superior de la columna se recargan después en ella. Para tal efecto se necesita haber instalado una especie de escalón cuadrangular alrededor de la columna, y otro escalón más grande arriba. Se hacen entonces nudos fuertes como un pez o como aire frío, y se empieza un bullicio de cuerdas siendo enredadas, anudadas, acomodadas y estudiadas, las cuales sujetarán los pies de cada volador, siendo la Columna U Obelisco quien sujetará a éstas. Entonces se esperará a un quinto que subirá al igual, pero que será el músico. Tocará: a) Una flauta de pico de perforación triple que deberá ser de carrizo y b) Un tambor pequeño de doble parche. La flauta será los trinos de las aves en el monte y el tambor será la voz del trueno, la réplica de los dioses. Empezará así una música pequeña de aves, truenos, dioses, cuerdas, trajes, aire frío y música pequeña. El quinto volador se quedará un momento haciendo esa música, la cual pasará por entre los trajes, se colará por las flores de los adornos, jugará con las piedras y con los hilos que componen todo, y acaso hará vibrar todo ello. Los cuatro voladores deben pensar cosas como qué alto está, qué pasaría si se rompiera la cuerda, qué se sentirá hacer esto por primera vez, qué se sentirá morir sin hacer esto alguna vez, para dónde queda mi casa, qué estarán celebrando donde se ven esos fuegos de artificio a lo lejos, o cuántos clavos tiene mi bota. Estos pensamientos, no forzosamente deberán estar en orden ni ser todos ni los únicos. Sólo deben cumplir con una única condición: que duren, todos ellos, exactamente la misma cantidad de tiempo antes de lanzarse al vacío de cabeza en el mismo instante que los otros tres voladores.
Entonces todo comenzará a girar y a brillar. Todas las cosas del mundo comenzarán a hacerse más grandes, nítidas, ruidosas y cercanas. Pero todo estará al revés. Se estará en una paz silenciosa y rotacional que lo mueva todo. Se estará en el centro de un cilindro iluminado, lleno de ciudad, de mundo. Un cilindro que contiene todas las cosas que hay, pero que está siendo servido. Todas las cosas que hay se comportan como un líquido muy viscoso que va cayendo por las paredes del cilindro. El movimiento será a) traslacional, en una órbita circular compartida por todos los voladores y b) rotacional, sobre el propio eje demarcado por la cuerda que un tiempo fue parte del bullicio allá arriba, en el pasado. Bullicio de cuerdas que al final se fue haciendo líneas rectas para poder demarcar el eje rotacional de cada volador. Exactamente al mismo tiemppo que el líquido viscoso de la existencia toca el horizonte, los voladores tocan ese líquido viscoso que se ha convertido ahora en todo el mundo. El horizonte divide las mismas cosas que hace un segundo, pero ahora lo hace al revés, es decir, como lo divide toda la vida para las personas comunes. Y al final de todo, se está en el suelo, se es normal, terrestre. Se es igual a todos. Y se es cuatro aún.
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